
Agarre la cazadora de cuero y salí a la calle, era de noche y hacía un frio que pelaba, estaba entrando el invierno y yo ni me habia dado cuenta, claro que hacía meses que no me daba cuenta de nada, por mi pasaba el tiempo, los meses, las estaciones y yo estaba parada, parada mirando a la pared sin darme cuenta de que todo seguía su curso, todo excepto mi vida.
Salí a la calle a buscar algo, el que, no lo se, pero algo quería encontrar, algo necesitaba hacer mio, algo que llenase todos estos huecos vacios que ahora me hacian arder, arder de pasión, de necesidad, de insatisfaccion.....
Callejee durante varias horas, el frio traspasaba la cazadora y se adhería a mis huesos, tenía los labios cortados y ahora me escocían mas que nunca, la nariz me dolía y las manos empezaban a amoratarse, o subía a casa pronto o busca rápido un bar donde poder tomar un café para calentarme, opte por el café.
Entre a una cafetería de esas que estan toda la noche abiertas, de las que suelen estar llenas de taxistas, camareros que han terminado su turno, policias, putas y clientela mas o menos peculiar, me senté en un taburete y pedí un café con leche....con dos azucarillos, el camarero un hombre sombrío con aspecto grasiento y síntomas de no haber dormido desde los 20 años me lo puso sin tan siquiera mirarme a la cara.
Me encendí un cigarro mientras esperaba que el café dejase humear, tal y como tenía los labios poco me apetecía quemarmelos, entonces note como alguien se sentaba a mi lado, un chico de unos 30 años, moreno, delgado, pelo rapado, tatuaje en el cuello, ojos oscuros y redondos, labios carnosos y sin estar cortados como los mios, de aspecto desaliñado tirando a guarro.
-Hola....puedo invitarte a un cafe??- ahora le gente invitaba a cafes?? donde quedo aquello de la copa?-.
-Claro...por que no- le sonreí, el me sonrió.
-Vienes mucho por aquí??- me pregunto
-No crees que es una manera muy antigua de ligar, es antigua incluso para mi- conteste
-Si....perdona- se disculpo- hacia mucho tiempo que no venía por aquí una chica tan guapa, y menos a estas horas de la madrugada, a no ser que seas de la profesión.
-De que profesión??- bromee
-Bueno.....-
-Si, ya se a que te refieres, y no, no soy puta, solo salí a pasear, tenia frio y entre a tomarme un café, yo follar lo hago por placer no por negocio-
-Quieres que vayamos a tu casa??- ya encontré lo que venía a buscar
-Si....por que no-.
Pago el café y salimos a la calle, allí ya hablamos de como nos llamábamos, a que nos dedicábamos, y que hacíamos una noche tan fría en la calle; el me conto que se llama Miguel, que el si que se decicaba a la prostitución, y que claro esta aquella noche para el era como otra cualquiera, tenía que trabajar y no quedaba otra que salir a la calle ya hiciese frio o calor.
-Me vas a cobrar entonces??- le pregunte sonriendo.
-Todo depende de como folles- contesto
-Ahmm en ese caso tendrás que pagarme tu a mi.
Subimos al piso que seguía igual que como yo lo había dejado horas antes, "nadie había vuelto", asi que le hice pasar y le pedí que me esperase en el salón mientras yo iba a la habitación. Volví al salón desnuda, en casa se estaba bien, la calefacción hacia que pareciese verano.
-Vaya....que rápida, me hubiese gustado desnudarte yo, poco a poco- parecía disgustado. -No quiero que pierdas tiempo- le dije mientras le agarraba de las manos y me las ponía. en el pecho- todo esto es en lo que te tienes que concentrar.
(Continuara)