miércoles, mayo 09, 2007

Deseada


La necesidad de sentirse deseada por todos los que te rodean te lleva primero a locura y después a hacer cosas que ni pensastes hacer.
Ante lo primero hay que tener la cabeza sobre los hombros y saber que la primera persona que tiene que desearte eres tu... que más da lo que deseen los demás.

Respecto a lo segundo te puedes arrepentir o sentirte muy orgullosa....

Y si tal vez me sienta orgullosa, me he quitado muchos miedos, me he desinibido, me siento orgullosa de cada centimetro de mi piel, cosa que jamás pense.


Miras los cuerpos de las demas chicas como si fuesen tus fieles competidoras, las envidias, las odias, sientes celos de ellas, deseas un cuerpo que no es tuyo, te fijas tanto en ellas que ni siquera miras al sexo opuesto que es en el que te tienes que fijar.


Comparas, mides, haces calculos de sus vidas, su forma de ser, necesitas saber que esa chica que tiene las tetas como tu deseas sea realmente gilipollas para poder decirte -¿ves no se puede tener todo?-.

Y descubres una vez más varias cosas, una que eres muy inmadura y la otra que nunca esta conforme, por que ni aun teniendo ese culo, esas tetas, o esa boca jamas estaras conforme....




La felicidad consiste, principalmente, en conformarse con la suerte; es querer ser lo que uno es.

Erasmo de Rotterdam (1469-1536) Humanista neerlandés.


1 comentario:

Onán dijo...

Ahora, en este momento, mientras estoy mirando tu foto, te hago saber que estas siendo deseada, nelyda.

Respecto a la máxima sobre la felicidad, es una de las más sensatas que se han formulado.
Comparto que hay que querer ser lo que se es y aceptar las cosas que se nos presentan, y en particular, desear el cuerpo de uno y aceptarlo (y el de los demás) sin compararse.

Aunque pueda parecer difícil, hay que procupar no comparse. Yo por ejemplo, procuro estar a gusto conmigo mismo, con lo que soy, con mi imagen, mis hijos, mi trabajo y mi rutina diaria.

Sobre los demás, intento admirar lo bueno que puedan tener todos los cuerpos de las mujeres que veo pasar, tal y como son. Apreciar la variedad, las diferencias, las particularidares...

Como esos lunares esparcidos por tu espalda como una constelación en la noche, y ese arco del triunfo tan pronunciado que forman tus finos muslos y tus nalgas redondas, y ese trozo de tela que se pierde y se entromete graciosamente entre las dos mitades de tu culo.